Debería de ser difícil empezar este texto, más no lo es. Aquí sentado, suelto las riendas digitales de este caballo de vapor que es el corazón, para hablar de estos dos años contigo.
En la senda que he recorrido hasta esta tecla. Que aunque no tan prodiga para coser mil historias, he vivido grandes y grandes pequeños momentos. Esas cosas que nos pasan, que vivimos o sentimos, y que van dando forma a esa delgada y delicada línea que será nuestro paso por el mundo. Pero no quiero perder esta valiosa inspiración vespertina hablando de mí. O quizás si, te voy a hablar de mí reflejado en ti.
En dos años, en un segundo, la vida cambia. Y, yo, he cambiado. Antes de ayer, recorrí caminos en la búsqueda de algo, de alguien. Erré en cada intento de aferrar la vida al recuerdo de una historia. Comprendí, por fin.
Se aclaró con el mapa existencial, al menos un poco, y la inocente niña abrió para el joven maquinista un cambio de agujas en el ferroviario sentir de aquel paraje inexplorado.
Agradecido una vez más, puso en marcha la caldera. Curioso y temeroso, curioso y temeroso. Curioso por el inevitable afán de aventura innato en un corazón lleno de vida, y temeroso por la misma cualidad. Que tantas otras veces le había llevado al quicio del dolor y de las regulares lecciones aprendidas.
Pero gracias a la ingeniería, los frenos hidráulicos de la lógica no funcionaron esta vez. El alma del maquinista emprendió su marcha. Una nueva ruta por delante y mil vivencias ante él.
Dos años de trayecto por una senda de acero, amor, y sobretodo experiencia. Muchas estaciones con y sin parada.
Pasajeros desconocidos, y viejos conocidos subieron. Otros tantos se apearon en el camino.
Algunos causando baja por no llevar billete en esta historia, muy importante encontrar a esos pequeños saboteadores, y polizones, de los que si queremos siempre podemos aprender, pero hay que querer cada día.
Otros por generosidad cediendo su asiento a aquellos de mayor edad, que esperaban en algunas de las estaciones.
El feliz maquinista dio la bienvenida y las gracias a cada una de las caras que pasaron ante él en este tiempo.
Se cumplieron ya dos años desde aquel, ya lejano, cambio de agujas. Que no cambió agujas, lo cambió todo.
En ocasiones la vida, inocente vida, observaba el rodar del corazón de acero con alma de vapor en su periplo por esa nueva tierra. Observó la muchacha que la locomotora había cambiado progresivamente su marcha desde aquel lejano día en que se detuvo bruscamente, ante el cambio de agujas, y comenzó de nuevo a circular. Ahora parecía imparable.
La risueña y preciosa niña, no quiso quedar con la duda, y le preguntó en sueños al joven. Si acaso la ruta era la responsable de esta diferencia. Él le explicó sonriente como había resuelto un problema de toda su vida, del pasado.
En anteriores rutas, quizás por inexperiencia a los mandos de la máquina. O quizá aconsejado por algún inseguro ayudante. El maquinista tomó provisiones en exceso, por si la maquina se averiaba.
Tampoco sabia muy bien que hacer con el trasiego de gente que producía en cada estación en la cual alcanzaba a detenerse, por lo que su segundo de abordo le recomendó que no dejase bajar a nadie.
El tren se saturó de pasajeros y, como agua que no dejamos correr mucho tiempo, algo se pudrió.
La sobrecarga de mercancías, unida a la saturación de pasajeros hizo que la caldera no pudiese funcionar a pleno rendimiento.
No se pudieron cumplir horarios, y una y otra vez la locomotora acabo deteniéndose. Bien por avería, bien porque la ruta se convirtió en una vía muerta sin previo aviso.
Hechos que sobrepasaron la capacidad de reacción del joven en aquellos momentos. Regulares en principio, luego buenas y valiosas lecciones.
Pero en esta nueva ruta, quiso que algo fuera diferente, era la menos que podía hacer ante un nuevo rescate de la risueña vida. Pensó que quizá debía replanteárselo todo.
Decidió quedarse solo en la cabina. Silencio, por primera vez silencio. Sin segundos de abordo que minaran la espontaneidad de un joven un poco loco, con inseguridades vacías de contenido y llenas de sociedad.
Fue en ese preciso instante, y solo en ese instante cuando vio por la ventanilla de la cabina lo que marcaría el inicio de una nueva forma de vivir. La Luna.
Entre tanta distracción nunca se había percatada de su constante presencia. No importaba lo tortuoso del recorrido, ni lo pronunciado de los ascensos. Cada noche, ella estaba allí, acompañándolo.
Entonces, interrumpió la risueña muchacha, cuestionándole si era la Luna que había cambiado su marcha. Pregunta que realizó con gesto de inicio la tristeza. Pensando en anteriores vivencias que marcaron al navegante del acero.
Él le respondió que no. La luna se había convertido en su compañera, en su inspiración para crecer como maquinista. No en su destino, ni en su hilarante objeto.
Con la tranquila y eterna compañía de la dama blanca, el maquinista perdió la cordura, al fin. Desde la compañía de la soledad nocturna, comprendió. Y no dejo de comprender cada día, y cada noche.
Entendió que solo tenía que cargar con lo necesario, y si necesitaba algo más, seguro que el destino le proveería de ello en cada una de las estaciones. Mucho de esto había leído pero poco de ello hasta ahora en él había calado.
Quitó cerrojos y barreras, dejando libre paso a los pasajeros. Tomándose el tiempo de acomodar y acompañar a cada uno de ellos. Disfrutando de cada una de las caras que tomaron en algún momento la decisión de subir al tren.
Y la ruta se simplifico, se comenzaron a cumplir los horarios. La caldera funcionó como nunca. El alma de vapor rugía en una nube de emociones vaporizadas. Y no es que la ruta no tuviese sus tramos tortuosos, o sus cuestas sin horizonte. Es que todo fluía en ese tren.
Gracias a la bella vida; al tesón de un joven lunático, aprendiz de maquinista y al amparo e influjo de, su blanca compañera nocturna.
La muchacha dejo al lunático con el proseguir de sus andares por los mundos de Morfeo. Quedando quieta un instante, emocionada, confirmando una vez mas que uno de sus aprendices tenia algo que enseñarle.
La vida no me ha tratado mal, y nada tengo que reprocharle. Esa risueña niña siempre ha encontrado la manera de hacer que entienda las cosas. Por las buenas o por las regulares.
Y aquí sentado, escribiendo, sigo siendo un humilde discípulo de lo bueno que hay en todas y cada una de las personas. Aprendiz de la dicha. Al amparo de mi Luna.
29 de marzo de 2010
14 de marzo de 2010
Insensibilidad congénita al dolor con anhidrosis o CIPA
"El dolor es, literalmente, la barrera que nos impide realizar actividades que lastimen nuestro cuerpo. Muchos creerán que es algo intuitivo, sin embargo, el dolor sirve para alertarnos cuando el daño causado a nuestro cuerpo no es intuitivo o visible".
En ocasiones podemos observar casos de CIPA emocional. Cuyo abordamiento y solución, tiene un difícil pronóstico.
Antes de que sigas leyendo decirte que esto solo es una divagación del autor.
Con todo el respeto y la solidaridad que me merecen los afectos de CIPA. Únicamente usaré la crueldad de la patología como introducción a un pensamiento.
Es difícil saber lo que sientes, cuando ni tú mismo te asomaste a la ventana del alma para ver el contenido.
Amurallada defensa. Obsesión por temor al dolor, que nos lleva a levantar una fortaleza siniestra inexpugnable hasta para nosotros mismos.
Y así nuestro ser permanece al calor y al cobijo de la fría piedra. Mientras la vida nos pasa sin pena ni gloria.
Si, creemos que vivimos intensamente. Una situación tras otra pasa la vida, como desapercibida.
En un instante preciso, nos percatamos de que falta algo en la vida. Ese algo porque él que no valoramos las perdidas, las traiciones... ese motivo por el cual la chispa del amor se apaga, el fuego de la pasión congela corazones y nos sentimos actores de la vida ajena. Al no encontrar la nuestra.
Nos mimetizamos con la gente que nos rodea, hasta que estas personas suben un escalón del camino. Ya sea por un padecimiento propio o exterior a ellos, crecen y aprenden del dolor, de la poética niña.
Reconocen, entonces, el llanto interno que nos ahoga y nos ahogó. Nos invade en ese momento el temor, la confusión, de cómo alguien amenaza con entrar a nuestro bastión. No es tanto el miedo a que nos invada nuestra gente, lo realmente aterrador es que quiera que le acompañemos al interior. Nuestro interior.
El instinto de autoprotección, es cruel caballo desbocado que nos arrastra ante este ataque a la estabilidad de nuestro mundo. Ataque del amigo que ahora es enemigo, no un enemigo cualquiera sino una digna evocación de aquello que nos llevó a cerrar la puerta y tirar la llave de acceso al torreón de nuestra emoción.
Difícil pronóstico para la persona. Que no entiende para que necesitar usar los salvavidas que se le lanzan, en una cueva.
Todo está bien, no hay ningún problema. Conforme con la afirmación. Pero si ya oyes el tic-tac, puede que haya llegado el momento.
El momento de dejar el mimetismo social de la estabilidad. De rodearse de gente que crea nuestras historias, al menos por el momento. Y buscar a esos hostigadores de tu cordura, que dejaste en el camino y, que esperan agazapados en la esperanza de ayudarte.
Este texto no busca remover conciencias. No va dirigido a nadie, aunque ojalá que así se crea. Es pura palabrería de un lunático alicantino, que observa el mundo desde la farola que tiene por horizonte. Un abrazo.
En ocasiones podemos observar casos de CIPA emocional. Cuyo abordamiento y solución, tiene un difícil pronóstico.
Antes de que sigas leyendo decirte que esto solo es una divagación del autor.
Con todo el respeto y la solidaridad que me merecen los afectos de CIPA. Únicamente usaré la crueldad de la patología como introducción a un pensamiento.
Es difícil saber lo que sientes, cuando ni tú mismo te asomaste a la ventana del alma para ver el contenido.
Amurallada defensa. Obsesión por temor al dolor, que nos lleva a levantar una fortaleza siniestra inexpugnable hasta para nosotros mismos.
Y así nuestro ser permanece al calor y al cobijo de la fría piedra. Mientras la vida nos pasa sin pena ni gloria.
Si, creemos que vivimos intensamente. Una situación tras otra pasa la vida, como desapercibida.
En un instante preciso, nos percatamos de que falta algo en la vida. Ese algo porque él que no valoramos las perdidas, las traiciones... ese motivo por el cual la chispa del amor se apaga, el fuego de la pasión congela corazones y nos sentimos actores de la vida ajena. Al no encontrar la nuestra.
Nos mimetizamos con la gente que nos rodea, hasta que estas personas suben un escalón del camino. Ya sea por un padecimiento propio o exterior a ellos, crecen y aprenden del dolor, de la poética niña.
Reconocen, entonces, el llanto interno que nos ahoga y nos ahogó. Nos invade en ese momento el temor, la confusión, de cómo alguien amenaza con entrar a nuestro bastión. No es tanto el miedo a que nos invada nuestra gente, lo realmente aterrador es que quiera que le acompañemos al interior. Nuestro interior.
El instinto de autoprotección, es cruel caballo desbocado que nos arrastra ante este ataque a la estabilidad de nuestro mundo. Ataque del amigo que ahora es enemigo, no un enemigo cualquiera sino una digna evocación de aquello que nos llevó a cerrar la puerta y tirar la llave de acceso al torreón de nuestra emoción.
Difícil pronóstico para la persona. Que no entiende para que necesitar usar los salvavidas que se le lanzan, en una cueva.
Todo está bien, no hay ningún problema. Conforme con la afirmación. Pero si ya oyes el tic-tac, puede que haya llegado el momento.
El momento de dejar el mimetismo social de la estabilidad. De rodearse de gente que crea nuestras historias, al menos por el momento. Y buscar a esos hostigadores de tu cordura, que dejaste en el camino y, que esperan agazapados en la esperanza de ayudarte.
Este texto no busca remover conciencias. No va dirigido a nadie, aunque ojalá que así se crea. Es pura palabrería de un lunático alicantino, que observa el mundo desde la farola que tiene por horizonte. Un abrazo.
Aprender y seguir.
Desde este sin aire, de vientos forzados y dolores vitales,
me planteo sino sería mejor para todos aprender y seguir.
Aprender y seguir, si, aprender y seguir.
Seguramente haya momentos en los cuales
un hálito glaciar paralice nuestros músculos,
nuestro Músculo, cual contracción tetánica del
puro infierno.
Sin horizonte al que mirar, sin suelo sobre el
que avanzar. Caemos al vacío de la quietud de
ese instante. Este o aquel momento en que el camino
se tornó bifurcación forzosa, y no se pudo arrañar la
libertad de elección a la impotente lógica, ni al ciego sentir.
El daño está hecho, la lección se impartió.
La irónica niña Risueña puso, otra vez,
la piedra en Tu tejado. No es una cuestión
de imposición, sino de responsabilidad.
Tus manos con guantes de alma no podrán
agarrar mucho tiempo más ese cabo, sin que
se agrave la herida vital de la partida.
Abre las manos, suelta la escota y abraza la vida.
Porque, aunque no seas capaz de verla a veces,
sigue siendo la Pizpireta y Caprichosa qué esta
deseando volver a jugar contigo. A las risas sin motivo,
al sentir de la alegría...
Aprende y sigue.
me planteo sino sería mejor para todos aprender y seguir.
Aprender y seguir, si, aprender y seguir.
Seguramente haya momentos en los cuales
un hálito glaciar paralice nuestros músculos,
nuestro Músculo, cual contracción tetánica del
puro infierno.
Sin horizonte al que mirar, sin suelo sobre el
que avanzar. Caemos al vacío de la quietud de
ese instante. Este o aquel momento en que el camino
se tornó bifurcación forzosa, y no se pudo arrañar la
libertad de elección a la impotente lógica, ni al ciego sentir.
El daño está hecho, la lección se impartió.
La irónica niña Risueña puso, otra vez,
la piedra en Tu tejado. No es una cuestión
de imposición, sino de responsabilidad.
Tus manos con guantes de alma no podrán
agarrar mucho tiempo más ese cabo, sin que
se agrave la herida vital de la partida.
Abre las manos, suelta la escota y abraza la vida.
Porque, aunque no seas capaz de verla a veces,
sigue siendo la Pizpireta y Caprichosa qué esta
deseando volver a jugar contigo. A las risas sin motivo,
al sentir de la alegría...
Aprende y sigue.
1 de marzo de 2010
29 de febrero de 2010
Como si no tuviese ya bastante con la irónica espera,
ahora la risueña chiquilla se lleva de un plumazo el 29 de febrero.
Todo el mes esperando, y resulta que este año no, no toca.
Quizás los días 29 no sean mas que los que van después de cada 28,
pero para algunos afortunados, son más que eso.
Cada uno de estos peculiares días la risueña niña se asoma, al lago
de los sentimientos, para observar con inocencia el reflejo de la Luna.
ahora la risueña chiquilla se lleva de un plumazo el 29 de febrero.
Todo el mes esperando, y resulta que este año no, no toca.
Quizás los días 29 no sean mas que los que van después de cada 28,
pero para algunos afortunados, son más que eso.
Cada uno de estos peculiares días la risueña niña se asoma, al lago
de los sentimientos, para observar con inocencia el reflejo de la Luna.
19 de febrero de 2010
Un mundo sencillo, alto.
Siguen pasando los días.
La dulce, y "dulce", espera.
Tomé decisiones, erróneas o no. Las tomé.
Qué complicado se ve el mundo con las gafas sucias.
Qué bueno tener agua clara, aunque sea fría, muy fría.
Hoy veo, al menos, lo que sigue siendo oscuro.
Y es que en la risueña vida hay cosas que
no dependen de lo optimista o pesimista que uno sea,
ya que funcionan con batería propia.
Aquí, sentado en el quicio de mi locura, de mis ilusiones.
Las cosas se ven más altas, pero no más claras.
Desde la altura será más fácil fijar un destino, un límite temporal,
en esta dulce e irónica espera.
Ironías y sarcasmos del día a día. Responsabilidad.
La caprichosa y pizpireta vida imparte su lección.
Mejor será que este lunático saque la libreta y
tome nota, otra vez. Ya que todo vale, todo me vale.
Y agradezco el poder ver, ver la oscuridad, ver la oscuridad desde lo alto.
Un mundo sencillo, no creo.
Un mundo más sencillo, desde lo alto.
La dulce, y "dulce", espera.
Tomé decisiones, erróneas o no. Las tomé.
Qué complicado se ve el mundo con las gafas sucias.
Qué bueno tener agua clara, aunque sea fría, muy fría.
Hoy veo, al menos, lo que sigue siendo oscuro.
Y es que en la risueña vida hay cosas que
no dependen de lo optimista o pesimista que uno sea,
ya que funcionan con batería propia.
Aquí, sentado en el quicio de mi locura, de mis ilusiones.
Las cosas se ven más altas, pero no más claras.
Desde la altura será más fácil fijar un destino, un límite temporal,
en esta dulce e irónica espera.
Ironías y sarcasmos del día a día. Responsabilidad.
La caprichosa y pizpireta vida imparte su lección.
Mejor será que este lunático saque la libreta y
tome nota, otra vez. Ya que todo vale, todo me vale.
Y agradezco el poder ver, ver la oscuridad, ver la oscuridad desde lo alto.
Un mundo sencillo, no creo.
Un mundo más sencillo, desde lo alto.
17 de febrero de 2010
El pasar del tiempo.
El no pasar del tiempo es algo que notan solo unos pocos.
No es que lo padezcan las minorías, es que lo disfrutan los más afortunados.
Dicen que el tiempo a veces cambia su ritmo, según lo vivimos.
Aunque más bien lo que mantenemos intactos son los sentimientos, y el criterio.
Es nuestra forma, intensa o no, de vivir la vida lo que importa.
Un método infalible para ver si somos capaces de ver no pasar el tiempo es asomarse, al alba, a la ventana y mirar a luna. Dicen que se sabe, pero no se puede explicar.
Cada mañana me asomo a la luna, cada mañana me percato de que todo crece.
De que todo esta intacto, hermoso y sano.
Aunque siendo sencillo y honesto, nunca conseguiré explicarlo.
Os invito a asomaros a la ventana, siempre al alba. Cuando la luna es más sencilla.
Cuando su luz es más clara. Y los ojos se desperezan, embriagados y sin palabras.
No es que lo padezcan las minorías, es que lo disfrutan los más afortunados.
Dicen que el tiempo a veces cambia su ritmo, según lo vivimos.
Aunque más bien lo que mantenemos intactos son los sentimientos, y el criterio.
Es nuestra forma, intensa o no, de vivir la vida lo que importa.
Un método infalible para ver si somos capaces de ver no pasar el tiempo es asomarse, al alba, a la ventana y mirar a luna. Dicen que se sabe, pero no se puede explicar.
Cada mañana me asomo a la luna, cada mañana me percato de que todo crece.
De que todo esta intacto, hermoso y sano.
Aunque siendo sencillo y honesto, nunca conseguiré explicarlo.
Os invito a asomaros a la ventana, siempre al alba. Cuando la luna es más sencilla.
Cuando su luz es más clara. Y los ojos se desperezan, embriagados y sin palabras.
16 de febrero de 2010
La espera.
Tensa, larga y a veces tediosa. Así es esta espera.
Así seria si lo único que pensanse hacer fuera esperar.
Pero hoy no, ya no, no toca esperar sin mas.
Cada día que aguardo el momento deseado es un regalo,
una oportunidad de aprovechar otro día mas junto a la Luna, mí luna.
Y entonces, doy gracias por la espera, la preciosa espera.
Así seria si lo único que pensanse hacer fuera esperar.
Pero hoy no, ya no, no toca esperar sin mas.
Cada día que aguardo el momento deseado es un regalo,
una oportunidad de aprovechar otro día mas junto a la Luna, mí luna.
Y entonces, doy gracias por la espera, la preciosa espera.
15 de febrero de 2010
Vapor y vida.
La locomotora del alma de vapor, y el corazón de acero, siguió con su trayecto.
Muchas estaciones han pasado, muchos momentos recordados.
Las plazas vacías han continuado ocupándose, nuevos pasajeros, nuevas caras.
Siempre fueron curiosas las rutas que, dulce o bruscamente, dibujaba la vía.
Siendo justo, y agradecido, añadiré que más dulces que bruscas.
Es díficil hacer un balance de este corto y largo trayecto.
Resumir cada anécdota del camino, cada vivencia de los pasajeros.
Puede que por eso el hombre de a pie espere a su fin para mirar atrás.
Mis segundos de abordo comienzan a entenderse.
Quizás el tren necesitaba un nuevo rumbo,
quizas fuesen ellos quienes tuviesen que encontrarse.
Poco a poco, aprenden junto a mí, yo de ellos y ellos de mí.
Otra nueva estación.
¡Pasajeros al tren! Dulce llamada que escucho, en mi imaginación.
Ya falta menos para que la megafonía de la vida suene otra vez con la voz de mi ilusión.
Ilusión, qué gozo vivir con ilusión. Gracias.
Muchas estaciones han pasado, muchos momentos recordados.
Las plazas vacías han continuado ocupándose, nuevos pasajeros, nuevas caras.
Siempre fueron curiosas las rutas que, dulce o bruscamente, dibujaba la vía.
Siendo justo, y agradecido, añadiré que más dulces que bruscas.
Es díficil hacer un balance de este corto y largo trayecto.
Resumir cada anécdota del camino, cada vivencia de los pasajeros.
Puede que por eso el hombre de a pie espere a su fin para mirar atrás.
Mis segundos de abordo comienzan a entenderse.
Quizás el tren necesitaba un nuevo rumbo,
quizas fuesen ellos quienes tuviesen que encontrarse.
Poco a poco, aprenden junto a mí, yo de ellos y ellos de mí.
Otra nueva estación.
¡Pasajeros al tren! Dulce llamada que escucho, en mi imaginación.
Ya falta menos para que la megafonía de la vida suene otra vez con la voz de mi ilusión.
Ilusión, qué gozo vivir con ilusión. Gracias.
18 de enero de 2009
Parón y Vuelta a empezar...
Por dónde empezar...
Vaya que rápido de olvida uno de la posición de las teclas...
Hace ya un tiempo que no me asomo a esta ventanita de la intimidad pública. Pero aquí estoy, otra vez. Retomando lo tomado, aquí estoy.
Simplemente decir un, humilde, hola.
Vaya que rápido de olvida uno de la posición de las teclas...
Hace ya un tiempo que no me asomo a esta ventanita de la intimidad pública. Pero aquí estoy, otra vez. Retomando lo tomado, aquí estoy.
Simplemente decir un, humilde, hola.
10 de septiembre de 2008
Última llamada a los pasajeros...
"Es fácil comprobar que todos ustedes siguieron las recomendaciones, como ya les expliqué, un 18 de abril de 2008, lo que mejor que podian hacer es entrar con calma en este tren. Y así fue, los veo a todos sentados, y me alegro. Me alegro de haber podido saludarlos con calma, de disfrutar de aquellas cosas que tenían y tienen que compartir conmigo. Fue un placer alojarlos en el interior, de este ferrocarril.
Tenemos todo listo. Claro está que puede aparecer el clásico rezagado que llegue justo a antes de partir o incluso con el tren ya fuera de la quietud de la cotidianidad. Y sé también que no todas las plazas estan ocupadas, es lógico, ya se irán ocupando por nuevas caras en próximas paradas de la vida.
Al fin suena la última llamada a rezagados, pasan los minutos, y la locomotora de alma de vapor y corazón de acero comienza a desplazarse. Cómo no, hacia delante.
Me despido con un gesto honorable y emocionado de los que quedaron en el apeadero, lo siento por ellos y por ellos me alegro. En este viaje no se puede apuntar cualquiera, ya no, y considero que todos estaremos mejor así. Por eso fuí minucioso a la hora de alojar a los pasajeros, nada más angustioso que darse cuenta, uno, que se equivocó de tren.
Sin más demora me pongo a los mandos de la locomotora, mis segundos de abordo descansarán por ahora. Son muy particulares, y aunque los quiero, un piensa demasiado y el otro vive de la impulsividad. Así que mejor llevaré yo mismo las riendas."
Caras del sentir de mi corazón,
rostros de los pequeños matices de la vida.
Un tren lleno como nunca,
calidad y no cantidad, claro está.
Y el viaje de mis días por delante.
Tenemos todo listo. Claro está que puede aparecer el clásico rezagado que llegue justo a antes de partir o incluso con el tren ya fuera de la quietud de la cotidianidad. Y sé también que no todas las plazas estan ocupadas, es lógico, ya se irán ocupando por nuevas caras en próximas paradas de la vida.
Al fin suena la última llamada a rezagados, pasan los minutos, y la locomotora de alma de vapor y corazón de acero comienza a desplazarse. Cómo no, hacia delante.
Me despido con un gesto honorable y emocionado de los que quedaron en el apeadero, lo siento por ellos y por ellos me alegro. En este viaje no se puede apuntar cualquiera, ya no, y considero que todos estaremos mejor así. Por eso fuí minucioso a la hora de alojar a los pasajeros, nada más angustioso que darse cuenta, uno, que se equivocó de tren.
Sin más demora me pongo a los mandos de la locomotora, mis segundos de abordo descansarán por ahora. Son muy particulares, y aunque los quiero, un piensa demasiado y el otro vive de la impulsividad. Así que mejor llevaré yo mismo las riendas."
Caras del sentir de mi corazón,
rostros de los pequeños matices de la vida.
Un tren lleno como nunca,
calidad y no cantidad, claro está.
Y el viaje de mis días por delante.
29 de agosto de 2008
Buen año... año bueno...
Un 29 de agosto, en el año 1898, alguien en Estados Unidos tuvo que tener un buen día, buen mes o quizás buen año. El 29 de agosto de 1898 se funda la empresa Goodyear.
Ciento diez años después, calzo Michelín, pero para mí también este 29 de agosto de 2008 es un día especial.
Quién le diría a Frank Seiberling, fundador de la empresa antes mencionada, que su creación llegaría donde ha llegado desde hace más de un siglo.
Quién me iba a decir a mi donde llegaría esta historia que con tanto ilusión creamos hace ya cinco meses.
Cinco meses de esta historia que anhelo interminable, que sueño para todos los días, para toda la vida. Es increíble lo rápido y lo despacio que pasa el tiempo en compañía de la Luna, mi Luna.
La historia del lunático y la Luna, la vida de la Luna y el lunático.
Lunático y Luna, en el mismo firmamento, al fin. En ese nuevo firmamento hecho por la Risueña Vida, para ambos.
Yo, lunático de la Luna, sé que el camino no será fácil, pero aquí estoy. Y aunque en muchas ocasiones la vida nos pone a prueba, nos golpea y nos pone esas dosis de realismo; aquí estoy.
Estoy aquí, y no voy a retirar la apuesta. Todo esta en juego, lo que soy y seré. Y ahí es donde esta mi fe. Porque yo también quiero mi buen año, quiero una buena vida, junto a tí.
Gracias Luna, Risueña Luna, mi vida.
Ciento diez años después, calzo Michelín, pero para mí también este 29 de agosto de 2008 es un día especial.
Quién le diría a Frank Seiberling, fundador de la empresa antes mencionada, que su creación llegaría donde ha llegado desde hace más de un siglo.
Quién me iba a decir a mi donde llegaría esta historia que con tanto ilusión creamos hace ya cinco meses.
Cinco meses de esta historia que anhelo interminable, que sueño para todos los días, para toda la vida. Es increíble lo rápido y lo despacio que pasa el tiempo en compañía de la Luna, mi Luna.
La historia del lunático y la Luna, la vida de la Luna y el lunático.
Lunático y Luna, en el mismo firmamento, al fin. En ese nuevo firmamento hecho por la Risueña Vida, para ambos.
Yo, lunático de la Luna, sé que el camino no será fácil, pero aquí estoy. Y aunque en muchas ocasiones la vida nos pone a prueba, nos golpea y nos pone esas dosis de realismo; aquí estoy.
Estoy aquí, y no voy a retirar la apuesta. Todo esta en juego, lo que soy y seré. Y ahí es donde esta mi fe. Porque yo también quiero mi buen año, quiero una buena vida, junto a tí.
Gracias Luna, Risueña Luna, mi vida.
20 de agosto de 2008
Con dos tornillos y una brocha haré camino.
La Risueña Vida en otro de sus giros volvió a sorprender al jovén aprendiz de panadero. En su día este había tomado una, repensada, decisión. Marcharse en busca de mejor fortuna a regiones lejanas. No es que la vida le tratase mal en la Aldea del Ángel, era más bien la aspiración de mejorar y siempre buscar algo más.
Transcurrieron semanas de peregrinar, vió su vida puesta en peligroen ocasiones y con el devenir de los días llegó a la aldea de Benalmar. Cuando atravesó los gruesos muros de la atalaya defensiva, un vuelco abatió y emocionó su joven corazón. Esta sensacion, por encima de otros espejismos del camino, era la definitiva; la que andaba buscando. La que motivo su partida, inspirado y lleno de valor en aquella noche de Luna llena.
Poco a poco fué haciendo valer su habilidad entre la gente, demostrándose digno del noble oficio de la panadería. Por fin consiguió su propio horno de pan. Lo que desde antes de su partido se había convertido en una obsesión. Un horno de leña nuevo, listo para usarse. Pero la Risueña Ruleta es así, tras una mala temporada para el cereal, el sector de la panadería quedó menguante en Benalmar. Pensó, entonces que, quizás podría ir tirando con los pocos ingresos que consiguiese, intentando no perder ese flamante horno. Y fué así durante un par de semanas. El martes de la tercera semana de escasez, cuando se disponía a abrir la puerta del horno, la puerta a sus sueños, y quizas a ese algo más, cedió por sus bisagras y cayó al suelo. Aún no había amanecido, con la sola luz de la Luna y el beneplácito de la vida se dispuso a arreglar la puerta de los sueños.
Giros de la vida, Tuercas, tornillos del destino. Descubrió entonces que quizas ese algo más sería el cambio de pensamiento. Dejar de ansiar algo que ya estaba hecho para comenzar a arreglar y fabricar. Al fin y al cabo crear lo propio, hacer las cosas por fin a su gusto. Dejar lo ajeno, hacer un horno a la medida de su alma.
Y es que, en ocasiones, el mejor camino es él que hacemos nosotros. Con nuestras manos, con nuestro criterio, a nuestro gusto. La Risueña Pizpireta me muestra otra página del libro de hoy.
Y, si el bricolaje fuera andar, con dos tornillos y una brocha haré mi camino.
Transcurrieron semanas de peregrinar, vió su vida puesta en peligroen ocasiones y con el devenir de los días llegó a la aldea de Benalmar. Cuando atravesó los gruesos muros de la atalaya defensiva, un vuelco abatió y emocionó su joven corazón. Esta sensacion, por encima de otros espejismos del camino, era la definitiva; la que andaba buscando. La que motivo su partida, inspirado y lleno de valor en aquella noche de Luna llena.
Poco a poco fué haciendo valer su habilidad entre la gente, demostrándose digno del noble oficio de la panadería. Por fin consiguió su propio horno de pan. Lo que desde antes de su partido se había convertido en una obsesión. Un horno de leña nuevo, listo para usarse. Pero la Risueña Ruleta es así, tras una mala temporada para el cereal, el sector de la panadería quedó menguante en Benalmar. Pensó, entonces que, quizás podría ir tirando con los pocos ingresos que consiguiese, intentando no perder ese flamante horno. Y fué así durante un par de semanas. El martes de la tercera semana de escasez, cuando se disponía a abrir la puerta del horno, la puerta a sus sueños, y quizas a ese algo más, cedió por sus bisagras y cayó al suelo. Aún no había amanecido, con la sola luz de la Luna y el beneplácito de la vida se dispuso a arreglar la puerta de los sueños.
Giros de la vida, Tuercas, tornillos del destino. Descubrió entonces que quizas ese algo más sería el cambio de pensamiento. Dejar de ansiar algo que ya estaba hecho para comenzar a arreglar y fabricar. Al fin y al cabo crear lo propio, hacer las cosas por fin a su gusto. Dejar lo ajeno, hacer un horno a la medida de su alma.
Y es que, en ocasiones, el mejor camino es él que hacemos nosotros. Con nuestras manos, con nuestro criterio, a nuestro gusto. La Risueña Pizpireta me muestra otra página del libro de hoy.
Y, si el bricolaje fuera andar, con dos tornillos y una brocha haré mi camino.
10 de agosto de 2008
Polluelo por un Día.
¿Cómo sabe el polluelo que ha llegado el momento de saltar del nido? Es uno de esos misterios de la naturaleza que en ocasiones son difíciles de entender, y más cuando te muestran en los documentales como el pobre cae del nido para rebotar en la fina vegetación del suelo. Supongo que de alguna manera el pajarillo sentirá que ha llegado el momento. Y como ellos lo de pensar más que sentir lo tienen más que superado, quizás por la propia limitación natural, saltan sin más honores ni protocolos.
Pues bien el sentimiento está ahí, en mí. La cabeza paró por fin, será que me estoy volviendo un poco pájaro o ya lo era en realidad. Y ya tengo mi quicio, mis alas y mi... bueno algo de pluma arrendada.
Mi quicio el primero de septiembre.
Mis alas la Luz cálidad de la luna y yo mismo,
si se me permite: otra vez yo mismo.
y la pluma prestada, que yo soy ave rapada.
Ya lo tengo todo y, por fin, voy a dar el salto. Puede que como esos pequeños, kamikaces suicidas de los documentales, el primer momento sea un golpe contra el suelo de la realidad. Pero con la fuerza de mis alas, que ya bato y lato, remontaré el vuelo hacia ese lugar donde el día a día es un sueño, y mañana una ilusión.
Pues bien el sentimiento está ahí, en mí. La cabeza paró por fin, será que me estoy volviendo un poco pájaro o ya lo era en realidad. Y ya tengo mi quicio, mis alas y mi... bueno algo de pluma arrendada.
Mi quicio el primero de septiembre.
Mis alas la Luz cálidad de la luna y yo mismo,
si se me permite: otra vez yo mismo.
y la pluma prestada, que yo soy ave rapada.
Ya lo tengo todo y, por fin, voy a dar el salto. Puede que como esos pequeños, kamikaces suicidas de los documentales, el primer momento sea un golpe contra el suelo de la realidad. Pero con la fuerza de mis alas, que ya bato y lato, remontaré el vuelo hacia ese lugar donde el día a día es un sueño, y mañana una ilusión.
Mi Eclipse Particular.
Cada día me siento afortunado,
cada día doy gracias.
Agradecido de la fortuna de mi día a día.
La vida alcanza al sueño.
Y no se si despierto o dormido
encuentro ante mí, asombrado,
un espectáculo del que soy indigno;
un indigno enamorado.
La Luna me mira con dos preciosos soles.
Y me siento hermoso, maravilloso,
será que todo se pega.
cada día doy gracias.
Agradecido de la fortuna de mi día a día.
La vida alcanza al sueño.
Y no se si despierto o dormido
encuentro ante mí, asombrado,
un espectáculo del que soy indigno;
un indigno enamorado.
La Luna me mira con dos preciosos soles.
Y me siento hermoso, maravilloso,
será que todo se pega.
4 de agosto de 2008
Al fin... el comienzo...
Después de tanto esperar, acabó la cuenta atrás... para muchas cosas y para otras... está a punto de finalizar. Quizás se pudo pensar que nunca llegarían estos días de mucho mirar, comparar, planear y soñar despierto; pero aquí estan.
Lo cierto es que siempre pensé, y afirmé, que dos mil ocho sería un año muy especial para mí y también para todos los que me rodean. De hecho lo esta siendo. Y como todo en la vida, de las maneras más insospechadas.
Aquí me hallo, frente a mi ballesta de las palabras. Enfermero me hallo, y dentro de poco emancipado.
Qué sendero desconocido se abre antes mis pasos, un sendero plagado de ilusión pero desconocido. No tengo miedo, dudas, ni resquemor. La vida siempre me ha dado la opción de ser feliz. Doy gracias por ello.
Y doy gracias a quien, a pesar de tantas tontas cosas, camina junto a mí desde hace algún tiempo. Puede que los objetivos se hubiesen logrado igualmente sin tener a alguien especial junto a mí, pero como dije tuve la opción de ser feliz. Y quiero compartir cada uno de estos momentos contigo, mi dama blanca.
Haces la vida, permíteme solo por hoy que robe unas palabras tuyas, más fácil.
Todo fluye desde que cambió el viento,
el rumbo sigue marcado. Pero todo fluye.
A veces no es necesario un mal rumbo para escorar,
otros factores como el viento, o el propio timonel pueden ser,
y son, el problema. Y es que la ciencia de la naútica felicidad es compleja.
Lo cierto es que siempre pensé, y afirmé, que dos mil ocho sería un año muy especial para mí y también para todos los que me rodean. De hecho lo esta siendo. Y como todo en la vida, de las maneras más insospechadas.
Aquí me hallo, frente a mi ballesta de las palabras. Enfermero me hallo, y dentro de poco emancipado.
Qué sendero desconocido se abre antes mis pasos, un sendero plagado de ilusión pero desconocido. No tengo miedo, dudas, ni resquemor. La vida siempre me ha dado la opción de ser feliz. Doy gracias por ello.
Y doy gracias a quien, a pesar de tantas tontas cosas, camina junto a mí desde hace algún tiempo. Puede que los objetivos se hubiesen logrado igualmente sin tener a alguien especial junto a mí, pero como dije tuve la opción de ser feliz. Y quiero compartir cada uno de estos momentos contigo, mi dama blanca.
Haces la vida, permíteme solo por hoy que robe unas palabras tuyas, más fácil.
Todo fluye desde que cambió el viento,
el rumbo sigue marcado. Pero todo fluye.
A veces no es necesario un mal rumbo para escorar,
otros factores como el viento, o el propio timonel pueden ser,
y son, el problema. Y es que la ciencia de la naútica felicidad es compleja.
11 de julio de 2008
No sé cómo...
Al igual que la tierra atrae a la Luna
Esa bella dama a mi me seduce.
Soy de la vida un amante,
una persona amada y amante.
Fui y en mis manos la potencia de ser.
Seré lo que seré pero ante todo,
y sobre todo, soy un lunático, si.
Un amante lunático.
Esa bella dama a mi me seduce.
Soy de la vida un amante,
una persona amada y amante.
Fui y en mis manos la potencia de ser.
Seré lo que seré pero ante todo,
y sobre todo, soy un lunático, si.
Un amante lunático.
El enemigo de mi enemigo...
"Siempre se dijo eso de que, en tiempos difíciles, el enemigo de mi enemigo es mi amigo. Y puede que esta vida, real y práctica, la realidad se imponga y esto se haga una realidad. Pero a uno, en su quehacer diario de la ciencia, le surgen algunas dudas.
Cuando uno ve enemigos alrededor, únicamente porque su percepción es su verdadera enemiga... ¿Con quién se alía este?"
Aquí esta la verdadera duda. Vivir un conflicto, solo porque alguien te dijo que debias estar alerta, o intentan cambiar el prisma bélico con el que has vivido tantos años.
Y dado que viviendo el conflicto no he llegado a ninguna parte, mas que a solitaria isla de la frustación social. Decidí hace poco cambiar el prisma. Hacer una comunión con mi yo más natural, el que siempre fuí y olvidé. Y la verdad es que me está yendo bien.
Quedáis todos invitados a recordar a vuestro cuerpo que una vez fuímos parte de la naturaleza.
Cuando uno ve enemigos alrededor, únicamente porque su percepción es su verdadera enemiga... ¿Con quién se alía este?"
Aquí esta la verdadera duda. Vivir un conflicto, solo porque alguien te dijo que debias estar alerta, o intentan cambiar el prisma bélico con el que has vivido tantos años.
Y dado que viviendo el conflicto no he llegado a ninguna parte, mas que a solitaria isla de la frustación social. Decidí hace poco cambiar el prisma. Hacer una comunión con mi yo más natural, el que siempre fuí y olvidé. Y la verdad es que me está yendo bien.
Quedáis todos invitados a recordar a vuestro cuerpo que una vez fuímos parte de la naturaleza.
3 de julio de 2008
Centinela.
"Un centinela siempre ha de estar atento, siempre preparado. Cuidando su fortaleza, y los bienes que esta albergan. Siempre atento al ataque enemigo, al interno y al externo, teniendo presente cual es su misión y su responsabilidad. Dando gracias por cada noche estrellada, por cada noche tranquila. Pero también dado gracias por cada tentativa enemiga, que le ayuda a estar alerta.
Con la vigilia como única compañera, la paciencia de escudo y el amor de fuerza."
"Desde mi atalaya nocturna guardaré los castillos.
Él de mis desvelos, mis ilusiones y mis pensamientos.
Él de la salud de aquellos que no tuvieron tanta suerte en la partida de hoy."
Realmente es una suerte la vida, para mí buena suerte a día de hoy. Gracias.
Con la vigilia como única compañera, la paciencia de escudo y el amor de fuerza."
"Desde mi atalaya nocturna guardaré los castillos.
Él de mis desvelos, mis ilusiones y mis pensamientos.
Él de la salud de aquellos que no tuvieron tanta suerte en la partida de hoy."
Realmente es una suerte la vida, para mí buena suerte a día de hoy. Gracias.
2 de julio de 2008
Nostalgía de un San Pedro cualquiera.
Acabaron los festejos en honor a San Juan, y comenzaron las noches de color y sonido. Pasaron cenas de confirmación de lo sabido. Y llegó el gran día de San Pedro.
Un 29 de junio de 2008 cualquiera, en que se consiguieron logros deportivos, se exhibieron los últimos fuegos de artificio y como no se celebro el Día de San Pedro.
Gente corriente abarrotó lugares públicos y abandonó otros, el nosocomio siguió con su eterna andadura errante, errática. Y yo, pequeño observador del devenir del día, me olvidé de tanto estruendo de pólvora, y liberación de frustaciones, y me quedé mirando la Luna.
Luna, mi dama blanca, que a pesar de estar en su cuarto menguada por el hastío de la cotidianidad de las obligaciones. Lucía tan bella, o más, como todas las noches de los últimos noventa días de mi vida, su vida.
Hace ya tres meses que tengo el telescopio situado en el cuadrante de la felicidad. Y doy gracias a la vida por haberme orientado hacia esta Luna que me irradia de ensueño y magia.
"Si navego, me perderé.
Feliz pérdida.
En el día o la noche,
erraré mi rumbo.
No, no soy mal marinero.
Es mi sextante,
que, de piel y alma,
que solo me indica el rumbo hacia la Luna."
Un 29 de junio de 2008 cualquiera, en que se consiguieron logros deportivos, se exhibieron los últimos fuegos de artificio y como no se celebro el Día de San Pedro.
Gente corriente abarrotó lugares públicos y abandonó otros, el nosocomio siguió con su eterna andadura errante, errática. Y yo, pequeño observador del devenir del día, me olvidé de tanto estruendo de pólvora, y liberación de frustaciones, y me quedé mirando la Luna.
Luna, mi dama blanca, que a pesar de estar en su cuarto menguada por el hastío de la cotidianidad de las obligaciones. Lucía tan bella, o más, como todas las noches de los últimos noventa días de mi vida, su vida.
Hace ya tres meses que tengo el telescopio situado en el cuadrante de la felicidad. Y doy gracias a la vida por haberme orientado hacia esta Luna que me irradia de ensueño y magia.
"Si navego, me perderé.
Feliz pérdida.
En el día o la noche,
erraré mi rumbo.
No, no soy mal marinero.
Es mi sextante,
que, de piel y alma,
que solo me indica el rumbo hacia la Luna."
Magos y Burócratas
"El Gran Mago de los Trámites abrió sus manos, y tras unos cuantos trucos... zass... convirtió al pequeño artesano de la masa en panadero del reino. Y es que no cualquiera podía ostentar esta distinción.
La vida cambió desde entonces para este humilde sirviente de la corte. Fué feliz junto a su esposa y su prole traslado su hogar a Palacio. Y tras una longeva vida llena de intensos momentos, murió plácidamente."
Y yo me pregunto, si una persona ya sabe hacer pan antes de ser panadero del reino, ¿qué clase de místico poder le infundió el Gran Mago de los Trámites? Nunca lo sabremos.
Pero al igual que en el reino imaginario, en la vida real también hemos de supeditarnos al que maneja los trámites. Y no, no es un Gran Mago solo un Gran Burócrata, al que habrá que darle casí cuatrocientas razones para que nos infunda, expida, el místico título. Que por cierto, acredita ciertamente la asistencia y no la valencia.
También, en la vida real, tu vida cambia tras la ciencia infusa administrada por el Gran Burócrata de los Trámites.
Y sosteniendo la balanza, tan solo nos queda perdonar a todos aquellos que nos timaron vilmente y vivir ese futuro, ya presente, tan prometedor.
La vida cambió desde entonces para este humilde sirviente de la corte. Fué feliz junto a su esposa y su prole traslado su hogar a Palacio. Y tras una longeva vida llena de intensos momentos, murió plácidamente."
Y yo me pregunto, si una persona ya sabe hacer pan antes de ser panadero del reino, ¿qué clase de místico poder le infundió el Gran Mago de los Trámites? Nunca lo sabremos.
Pero al igual que en el reino imaginario, en la vida real también hemos de supeditarnos al que maneja los trámites. Y no, no es un Gran Mago solo un Gran Burócrata, al que habrá que darle casí cuatrocientas razones para que nos infunda, expida, el místico título. Que por cierto, acredita ciertamente la asistencia y no la valencia.
También, en la vida real, tu vida cambia tras la ciencia infusa administrada por el Gran Burócrata de los Trámites.
Y sosteniendo la balanza, tan solo nos queda perdonar a todos aquellos que nos timaron vilmente y vivir ese futuro, ya presente, tan prometedor.
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